viernes, 11 de marzo de 2011

ADIOS DULCE CRIATURA


No dejo de pensar, de repasar los hechos en mi mente. Fue un lapso de minutos, ¿Qué digo, de minutos?, fue mas bien de segundos. La muerte llega silente, sin pedir permiso. Se lleva todo. Los abrazos, las caricias, los momentos que pudieron haber sido y ya no son. Y te deja la resaca, los recuerdos infalibles que te recuerdan que existió quien alguna vez quisiste, a quien viste caer ante tus ojos ante la mordida de la bestia. Y pensas y pensas y te preguntas, ¿Qué podría haber hecho?, si tan solo hubiera…si no…si tan solo pudiera volver el tiempo atrás, pero ya es tarde. La escena se tiño de rojo púrpura, de lluvias cristalinas cayendo desde el iris, de un grito de inocencia para liberar el dolor, y encontrar confort en lo inalcanzable…

miércoles, 9 de marzo de 2011

Espiral


Ir y venir, entrar y salir, son lo mismo en orden invertido. Es como una espiral de hechos y consecuencias, que al fin y al cabo, culminan en un mismo lugar. En medio de ambos extremos se encuentra el miedo, el asombro, la cura, la incertidumbre del por venir. Luego persevera la desilusión, la insuficiencia, el cansancio, porque al final de todo la vida se trata de eso, de ir y venir, de entrar y salir, hasta que la línea curva que gira alrededor del punto se aleje y se corte…  

domingo, 26 de diciembre de 2010

Mecanismo: huida o retirada

 "Mi corazón indómito no dejo de galopar
ni un minuto esa noche."

A veces me pregunto que más puedo hacer. ¿Qué es aquello que no logra sanar dentro de mi?. A veces mi cuerpo esta cansado de sufrir las lesiones del alma, y mi mente contrita, piensa hasta el hartazgo porque estoy estancada en aquel pasado, porque no logro avanzar. Tengo dudas respecto a todo últimamente, me pregunto si soy yo la que vive con un problema cada día, o si las demás personas sufren de esta manera en la que yo lo hago. Me pregunto si a los demás les pasa que sienten que en cada tic tac que da el reloj ven reflejado su fin, de la misma manera que me pasa mi. Todo esto surge a partir de hechos que suceden en mi vida sin explicación aparente. Les paso a contar una de estas situaciones: “yo estaba sentada en un bar riéndome, hasta que un aroma me envolvió e inmediatamente sedujo a mis miedos, no caí en la trampa, no volví a probar de aquel aroma dulzor, pero ya estaba impregnado en el ambiente, y el paisaje que se extendía delante mío no era alentador, todos bailaban, eran como simios controlados por la adicción, cada uno tenia su droga. Yo solo intento alejarme, no pensar en ello, pero demasiado tarde el síntoma vuelve a apoderarse de mi, la sequedad en la boca, la tensión en las piernas, seguidos por un leve temblor, el corazón palpitante, y la única solución que encontré fue huir, y logre calmarme esa noche pero, entonces, ¿por qué no deja de dolerme?. Cobarde, así me nombro a mi misma, no puedo enfrentar el problema como un verdadero adulto, porque no sé como serlo, aun sigo siendo esa niña que llora por los rincones, que le teme a la oscuridad, que espera por las noches un beso y un abrazo de su madre para poder irse a dormir…”

sábado, 4 de diciembre de 2010

we all forget

Hoy no sé como empezar, hace mucho que no escribo. A veces pareciera que uno olvida como usar las palabras, y aprende acallar el ruido de las olas rompiendo en la mente. También olvidamos lo malo de esta actitud inconsciente, olvidamos lo que es estar sentados en una silla, una noche, con la luz en off, observando como de a poco se apaga la vida afuera en los suburbios. Como el cuerpo manifiesta un dolor reprimido, una lágrima encarnada…

jueves, 21 de octubre de 2010

CATARSIS


…Soñé, me desperté, mi corazón latía con fuerza ante el estimulo de una pesadilla, de una rememoración, comer no pude, me temblaban mucho las manos. Me cambié, me subí al auto, aprecié las gotas más allá del parabrisas, mi mente estaba perdida, y mis ojos no percibían horizontes, estaban extraviados en mi delirio místico. El auto se detuvo, bajé, entré al Instituto neuropsiquiátrico al que concurro diariamente, pagué en la ventanilla la suma correspondiente por mi obra social, luego entré a la sala de espera, y esperé. Los minutos eran eternos, el mundo me daba vueltas, vivir me daba vértigo, y entonces ella me llamó, mi psicóloga.
-Buenos días, ¿Cómo estas?.
-Y no muy bien. En realidad muy mal.
-¿Por qué?, ¿qué paso?
-El sábado 9 de octubre fui a un recital. Al principio estuvo todo bien, armé un banquito ecológico a base de cartón. vi a Rosal, a Leo García. Cuando terminaron de tocar Banda de Turistas me fui a fumar del verde, usted entiende (guiño el ojo), junto con mi hermana, mi novio y mi amiga. Y en el momento estaba todo bien, tranquilo no mas. Cuando terminamos de fumar nos paramos, y ahí empezó todo. Las piernas se me entumecieron, me temblaban, mi cuerpo era demasiado como para dos piernas. Después empezaron los mareos, el vértigo, la sequedad en mi boca, la sequía del alma. Me miré en el reflejo de sus ojos, sentí miedo, miedo de mi misma, de mi imagen, estaba pálida, pálida como un muerto a punto de yacer en su féretro. Mi novio junto con mi hermana masajeaban mis piernas, pero estaba lo suficientemente inconciente y delirante como para percibir la realidad, tenia terror, por primera vez temí morir. Entonces pedí por él, mi hermana lo llamó, pero en ese momento el no podía venir a ayudarme, estaba lo suficientemente lejos como para llegar a tiempo. Pedí entonces por un medico, y mi hermana inmediatamente fue por uno. Me llevaron a la cruz roja, me tomaron la presión, y sintieron mi corazón, y dijeron que ambas cosas funcionaban bien en mí, pero yo no lo sentía de esa manera. Alucinaba, tenia pensamientos recurrentes de muerte, todo lucía tan tenue y tan alejado. Me sentía en un universo propio de mi mente, y yo me encontraba allí perdida, sin punto de entrada ni salida, creí que me quedaría atrapada en mi de por vida o sino que dejaría de existir para siempre. Y empecé a pensar cuan insignificante soy, que solo seria una noticia de último momento, y muchos dirían “tan solo tenia 17 años” y que al otro día todo continuaría igual, porque el sol sigue brillando en mi ausencia, nacen flores y se marchitan, y llueve, y se nubla, y nacen niños y mueren, todos en mi ausencia. Me pregunté que seria de mi hermana, mi padre la atormentaría de por vida si yo moría, y el destino de mi madre seria casi el mismo. Pensaba mucho en mis amigos, en mi familia (obviando a mi padre), en mi novio, en la manera en que me había despedido de el diciéndole que lo amaba, y mirando hacia atrás para decirle adiós con la mirada, con tan solo un ademán. Cuando por fin logre calmarme trajeron a alguien casi muerto al lado mío, y ahí volví a empeorar. Temblaba tanto, el corazón se me aceleraba tanto que sentí que no lograría aguantar, y creo que estuve a punto de morir cuando se me presento una epifanía. Me vi a mi en el futuro, y no fue agradable lo que vi. Me pude ver tiesa, dentro de un ataúd. Mis ojos blancos como el papel, mi piel pálida, toda putrefacta. Y hasta ahí llego a recordar. Después recuerdo haberme levantado como si nada y me fui, seguí disfrutando del recital. Igual esa misma noche y durante esta semana seguí soñando una y otra vez como me moría, entonces estos síntomas que manifesté ese día se instalaron en mi como algo permanente. Y ahora yo le pregunto, no. ¿Es normal sentir todo el tiempo que te moris?...

domingo, 29 de agosto de 2010

¿Justos o réprobos?


Pum…todo voló a mí alrededor en mil pedazos. En aquel preciso instante pensé que había cometido el crimen perfecto, hasta que escuche las sirenas de las patrullas casi al lado mío y un oficial tendiéndome en el suelo y gritando “alto, policía.” Me llevaron al penal de Ezeiza y bueno acá es donde me encuentro hace más de un año. Al principio me sentí perdida, asustada, como se imaginaran acá la gente es muy poco amigable, el respeto acá dentro se gana a los golpes e incluso muchas veces te cuesta la propia vida, pero, ¿qué otra opción queda?. Por suerte aprendí a rodearme con gente que se hace respetar acá dentro, sino creo que podría estar muerta ahora.
A lo largo de este año, conocí muchas mujeres que se encuentran acá dentro por diversos motivos, pero todas de alguna manera se intentan justificar, no quieren reconocer que ya no se encuentran dentro de la lista de los justos, sino de los réprobos. Todos acá estamos condenados de por vida a las penas eternas.
Recuerdo la primera noche en que llegué y me pusieron en mi celda, había una mujer con quien debía compartirla, le decían la Yayi. Me había preguntado por qué razón me habían encerrado, pero yo me negué a contestar. Entonces ella empezó a contar su historia, dijo que ella era una mujer como cualquier otra, tenía su marido y dos hijos, cocinaba, planchaba, vivía solo para ellos, no consideraba que necesitase algo más que eso. Pero con el despertar de los veranos y las muertes de los otoños, algo en su mente cambio, ella no sabía si la monotonía había sido la causa principal que la había llevado allí, detrás de las rejas que, bifurcan la hermosura de la luz de la luna. Ella creía que esa era la explicación más lógica, sino no sabía explicar como de un día para otro empezó a escuchar voces, y a sentir un ser superior que se apoderaba de su cuerpo. Las voces, y ella influenciada por este ser que decía controlarla, fue lo que la llevo a matar a su marido cortándolo trozo por trozo, y a ahorcar a sus dos hijos. Trató de declararse con trastornos mentales, pero no lo consiguió, a pesar de haberles detallados a los jueces su historia, tal cual me lo contó a mí. Lástima, Yayi murió unos meses después de conocernos.
Más tarde conocí a otra mujer que ejercía como prostituta, pero no lo hacía por necesidad, sino por gusto, por placer. Decía que no importaba que un hombre sea mayor mientras que sepan darle a una lo que necesita. Todo el tiempo repetía, “a todos nos queda siempre algo que dar.” Y creo que algo de razón tenía. Recuerdo que contó que había caído en cana porque por primera vez en su vida se había enamorado de verdad. Pero el hombre al que ella amaba, quien fue su pareja, no la respetaba por su profesión, todo el tiempo la degradaba como persona, la golpeaba. Y le había robado todos los ahorros que ella poseía y la dejo sin nada. Entonces ella lo buscó y como quien dicen “ el que busca, siempre encuentra.” Y cuando se vieron cara a cara discutieron, y durante un momento de ceguedad, un ávido sentimiento surgió de ella y agarro un cuchillo que había a su alcance y lo apuñalo cincuenta veces. Al final el amor le costó su libertad, al igual que a mi.
Recuerdo que tuve tres parejas, antes de la última persona con la que tuve una relación, a todas ellas creí olvidarlas al conocer a mi última pareja. Al principio todo era lindo, sin discusiones, era perfecto como todo lo es al principio. Tendía a idealizarlo todo el tiempo. Pero con el tiempo, como me había pasado en mis otras tres relaciones, cuando había discusiones me desilusionaba a tal punto, que eso me hacía pensar en mis parejas anteriores, me hacía que me enamore de ellas, una y otra vez todo el tiempo, creando en mi mente una confusión tal que no sabía que hacer. Si volver con ellos, si intentar olvidarlos, todo me conducía al desatino. Y esto fue el motivo por el cual siempre fracasaba en mis relaciones, porque me di cuenta que no sabía y aun no sé como amar. Yo amo los recuerdos de éstas personas, pero no los amo a ellos en carne y hueso. Por eso es que no puedo entregarme a una persona enteramente, porque al mismo tiempo que soy de una persona, lo soy de todos. Todo esto me sucedía porque no podía erradicar mi pasado, me encontraba truncada en cada relación que tenía. Hasta que un día se me ocurro como solucionar mi problema, para poder vivir al lado de alguien una vida plena, y feliz sin que los recuerdos me invadan y me torturen el alma , la mente y me hagan perder a alguien otra vez. Entonces un día decidí llamar a mis cuatro parejas para encontrarnos en un descampado, todos a la misma hora. No puedo imaginar la cara que habrán tenido cuando se encontraron los cuatro, ya que desconocían mi plan. Yo recuerdo que me puse un vestido largo de luto, y empecé a manejar hacia el descampado. Cuando descendí de mi auto, todos empezaron a exigirme explicaciones, obvio ninguno entendía nada. Yo no contestaba a sus exigencias, tampoco tenia mucho que decir. Hasta que en un momento les pedí a los cuatro que me acompañen a caminar y así obtendrían una respuesta de mi parte, y allí en un momento de distracción de ellos los golpee con un pedazo de tronco que encontré por ahí, saque de mi cartera un frasco con cloroformo y los dormí a los cuatro. Los até de pies y manos y los encerré en un auto viejo que había estacionado el día anterior en el descampado. Cuando despertaron sin darles ninguna explicación le di un beso en la boca a cada uno, rocié el auto con queroseno, y arroje un fósforo y todo exploto junto con ellos, y yo fui arrestada. Al final de todo me arrepiento de lo que hice, porque ahora además de estar condenada a tener que lidiar día a día con los recuerdos de ellos, tengo que lidiar con sus caras de sufrimiento antes de ser ejecutados, por una condenada a las penas eternas…

domingo, 8 de agosto de 2010

N O S T A L G I C A

Siento nostalgia. Nostalgia de las hojas secas del otoño, del árbol envejecido del invierno, del amanecer en primavera. Siento nostalgia de lo que fuimos, y sin querer dejamos de ser, siento nostalgia de aquella sensación intensa apenas te conocí. Nostalgia de esa idealización que había hecho de vos, y de entender que sos un persona al igual que yo lo soy, y que tenes tus formas y conjeturas acerca de la vida, las cuales a veces no coincidían entre nosotros. Y tengo nostalgia de cuando descubrí que no debería idealizarte sino aprender a quererte de la manera menos enfermiza, y aun así, muy pero muy intensamente. Siento nostalgia de nuestros cuerpos desnudos, marcados ante las caídas y tropiezos de la vida, siento nostalgia de nuestra pureza. Siento nostalgia de tu respiración en mi nuca, de cada bocanada de humo que compartimos. Siento nostalgia de despertar con vos, de tu beso en la mañana antes de irte a trabajar, siento nostalgia de tu adiós. Y siento nostalgia de la transparencia del viento corriendo por la rendija, de la claridad del cielo, y siento nostalgia por el mañana que pronto se convertirá en ayer…