miércoles, 18 de mayo de 2011

El opresor

Una voz azota el silencio,
el esclavo enmudece,
es torturado con cada palabra
y atado a su silla por el temor.
Rosas rojas adornan su cuerpo, 
es marcado como venado
es visto como la plebe
el resto son como los reyes.
Es devorado por el ojo del aguila
es la carne sangrienta para los leones.
Es la mascota de aquellas mente,dementes...

lunes, 9 de mayo de 2011

Y...

"Y tú ultimo acto de rebelión fue amarlo tanto"

viernes, 11 de marzo de 2011

ADIOS DULCE CRIATURA


No dejo de pensar, de repasar los hechos en mi mente. Fue un lapso de minutos, ¿Qué digo, de minutos?, fue mas bien de segundos. La muerte llega silente, sin pedir permiso. Se lleva todo. Los abrazos, las caricias, los momentos que pudieron haber sido y ya no son. Y te deja la resaca, los recuerdos infalibles que te recuerdan que existió quien alguna vez quisiste, a quien viste caer ante tus ojos ante la mordida de la bestia. Y pensas y pensas y te preguntas, ¿Qué podría haber hecho?, si tan solo hubiera…si no…si tan solo pudiera volver el tiempo atrás, pero ya es tarde. La escena se tiño de rojo púrpura, de lluvias cristalinas cayendo desde el iris, de un grito de inocencia para liberar el dolor, y encontrar confort en lo inalcanzable…

miércoles, 9 de marzo de 2011

Espiral


Ir y venir, entrar y salir, son lo mismo en orden invertido. Es como una espiral de hechos y consecuencias, que al fin y al cabo, culminan en un mismo lugar. En medio de ambos extremos se encuentra el miedo, el asombro, la cura, la incertidumbre del por venir. Luego persevera la desilusión, la insuficiencia, el cansancio, porque al final de todo la vida se trata de eso, de ir y venir, de entrar y salir, hasta que la línea curva que gira alrededor del punto se aleje y se corte…  

domingo, 26 de diciembre de 2010

Mecanismo: huida o retirada

 "Mi corazón indómito no dejo de galopar
ni un minuto esa noche."

A veces me pregunto que más puedo hacer. ¿Qué es aquello que no logra sanar dentro de mi?. A veces mi cuerpo esta cansado de sufrir las lesiones del alma, y mi mente contrita, piensa hasta el hartazgo porque estoy estancada en aquel pasado, porque no logro avanzar. Tengo dudas respecto a todo últimamente, me pregunto si soy yo la que vive con un problema cada día, o si las demás personas sufren de esta manera en la que yo lo hago. Me pregunto si a los demás les pasa que sienten que en cada tic tac que da el reloj ven reflejado su fin, de la misma manera que me pasa mi. Todo esto surge a partir de hechos que suceden en mi vida sin explicación aparente. Les paso a contar una de estas situaciones: “yo estaba sentada en un bar riéndome, hasta que un aroma me envolvió e inmediatamente sedujo a mis miedos, no caí en la trampa, no volví a probar de aquel aroma dulzor, pero ya estaba impregnado en el ambiente, y el paisaje que se extendía delante mío no era alentador, todos bailaban, eran como simios controlados por la adicción, cada uno tenia su droga. Yo solo intento alejarme, no pensar en ello, pero demasiado tarde el síntoma vuelve a apoderarse de mi, la sequedad en la boca, la tensión en las piernas, seguidos por un leve temblor, el corazón palpitante, y la única solución que encontré fue huir, y logre calmarme esa noche pero, entonces, ¿por qué no deja de dolerme?. Cobarde, así me nombro a mi misma, no puedo enfrentar el problema como un verdadero adulto, porque no sé como serlo, aun sigo siendo esa niña que llora por los rincones, que le teme a la oscuridad, que espera por las noches un beso y un abrazo de su madre para poder irse a dormir…”

sábado, 4 de diciembre de 2010

we all forget

Hoy no sé como empezar, hace mucho que no escribo. A veces pareciera que uno olvida como usar las palabras, y aprende acallar el ruido de las olas rompiendo en la mente. También olvidamos lo malo de esta actitud inconsciente, olvidamos lo que es estar sentados en una silla, una noche, con la luz en off, observando como de a poco se apaga la vida afuera en los suburbios. Como el cuerpo manifiesta un dolor reprimido, una lágrima encarnada…

jueves, 21 de octubre de 2010

CATARSIS


…Soñé, me desperté, mi corazón latía con fuerza ante el estimulo de una pesadilla, de una rememoración, comer no pude, me temblaban mucho las manos. Me cambié, me subí al auto, aprecié las gotas más allá del parabrisas, mi mente estaba perdida, y mis ojos no percibían horizontes, estaban extraviados en mi delirio místico. El auto se detuvo, bajé, entré al Instituto neuropsiquiátrico al que concurro diariamente, pagué en la ventanilla la suma correspondiente por mi obra social, luego entré a la sala de espera, y esperé. Los minutos eran eternos, el mundo me daba vueltas, vivir me daba vértigo, y entonces ella me llamó, mi psicóloga.
-Buenos días, ¿Cómo estas?.
-Y no muy bien. En realidad muy mal.
-¿Por qué?, ¿qué paso?
-El sábado 9 de octubre fui a un recital. Al principio estuvo todo bien, armé un banquito ecológico a base de cartón. vi a Rosal, a Leo García. Cuando terminaron de tocar Banda de Turistas me fui a fumar del verde, usted entiende (guiño el ojo), junto con mi hermana, mi novio y mi amiga. Y en el momento estaba todo bien, tranquilo no mas. Cuando terminamos de fumar nos paramos, y ahí empezó todo. Las piernas se me entumecieron, me temblaban, mi cuerpo era demasiado como para dos piernas. Después empezaron los mareos, el vértigo, la sequedad en mi boca, la sequía del alma. Me miré en el reflejo de sus ojos, sentí miedo, miedo de mi misma, de mi imagen, estaba pálida, pálida como un muerto a punto de yacer en su féretro. Mi novio junto con mi hermana masajeaban mis piernas, pero estaba lo suficientemente inconciente y delirante como para percibir la realidad, tenia terror, por primera vez temí morir. Entonces pedí por él, mi hermana lo llamó, pero en ese momento el no podía venir a ayudarme, estaba lo suficientemente lejos como para llegar a tiempo. Pedí entonces por un medico, y mi hermana inmediatamente fue por uno. Me llevaron a la cruz roja, me tomaron la presión, y sintieron mi corazón, y dijeron que ambas cosas funcionaban bien en mí, pero yo no lo sentía de esa manera. Alucinaba, tenia pensamientos recurrentes de muerte, todo lucía tan tenue y tan alejado. Me sentía en un universo propio de mi mente, y yo me encontraba allí perdida, sin punto de entrada ni salida, creí que me quedaría atrapada en mi de por vida o sino que dejaría de existir para siempre. Y empecé a pensar cuan insignificante soy, que solo seria una noticia de último momento, y muchos dirían “tan solo tenia 17 años” y que al otro día todo continuaría igual, porque el sol sigue brillando en mi ausencia, nacen flores y se marchitan, y llueve, y se nubla, y nacen niños y mueren, todos en mi ausencia. Me pregunté que seria de mi hermana, mi padre la atormentaría de por vida si yo moría, y el destino de mi madre seria casi el mismo. Pensaba mucho en mis amigos, en mi familia (obviando a mi padre), en mi novio, en la manera en que me había despedido de el diciéndole que lo amaba, y mirando hacia atrás para decirle adiós con la mirada, con tan solo un ademán. Cuando por fin logre calmarme trajeron a alguien casi muerto al lado mío, y ahí volví a empeorar. Temblaba tanto, el corazón se me aceleraba tanto que sentí que no lograría aguantar, y creo que estuve a punto de morir cuando se me presento una epifanía. Me vi a mi en el futuro, y no fue agradable lo que vi. Me pude ver tiesa, dentro de un ataúd. Mis ojos blancos como el papel, mi piel pálida, toda putrefacta. Y hasta ahí llego a recordar. Después recuerdo haberme levantado como si nada y me fui, seguí disfrutando del recital. Igual esa misma noche y durante esta semana seguí soñando una y otra vez como me moría, entonces estos síntomas que manifesté ese día se instalaron en mi como algo permanente. Y ahora yo le pregunto, no. ¿Es normal sentir todo el tiempo que te moris?...